Síganme por favor, a través de este circunloquio de palabras sin perderse en el intento. Apoyándome en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, en su vigésima segunda edición publicada, en la segunda acepción de la definición de cretino, la cual califica como un "estúpido, necio", y tomando de nuevo la segunda acepción de la definición de "necio" llegamos a "imprudente o falto de razón" ...
Y así es como calificaría yo a los responsables de esta inmobiliaria de una céntrica calle de Bilbao, de "imprudentes" o "faltos de razón" y consecuentemente de CRETINOS.
Cretinos, por no decir otra cosa, y si no júzguenlo Ustedes mismos viendo la fotografía que de su escaparate tomé hace tan sólo unos mediodías, después de saborear un famoso "sándwich" de un establecimiento cercano a la infesta inmobiliaria. Parece mentira que en los tiempos que corren, donde el ladrillo se derrumba, la gente engrosa listas gestionadas por el Instituto Nacional de Estadística y se prorrogan dos años más la limitación temporal de las "cuentas vivienda", que unos sicarios del euro puedan reírse a nuestra costa tan descaradamente. ¡Señores por favor! es lícito que hagan su negocio y oferten, vendan o trafiquen con todo aquello que les permita la ley (que traficar no significa otra cosa que comerciar o negociar con el dinero y las mercancías), pero tengan un respeto, no ya de los que se han embolsado en los últimos años, sino de los que cada mañana tienen que ir a trabajar pensando cómo pagar a fin de mes los caprichos de unos pocos que se han hecho ricos a costa de sus ilusiones, y a día de hoy, de las de todos nosotros.

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