Éste es el título del discurso que el ex-vicepresidente de Estados Unidos, Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional y Premio Nobel de la Paz 2007, Al Gore, ofrecerá mañana en el Museo Guggenheim de Bilbao a los 200 empresarios vascos que podrán asistir con invitación personalizada. Al Gore versará su discurso sobre economía, pero desde un punto de vista ecológico. Gore comienza su cruzada contra el cambio climático en España dando una conferencia cerrada, sin periodistas. Su objetivo es convencer a los empresarios del mundo que está en marcha una revolución energética que concluirá en un "nuevo modelo económico". Previamente Al Gore será recibido por el Lenhendakari Ibarretxe en el Palacio de Artaza donde mantendrán una reunión oficial. Al Gore lidera el movimiento ciudadano global denominado The Climate Project, cuyo objetivo es concienciar a los ciudadanos y gobiernos del mundo sobre la crisis del calentamiento global que sufre el planeta. Este programa de entrenamiento intensivo es impartido por el propio Gore entre partidarios afines seleccionados en cada país logrando la creación de un "ejército verde". Su próxima meta es conseguir que a través de un concienciamiento global de gobernantes y ciudadanos salgan soluciones y hechos que se lleven a la práctica real de la revisión que se hará del Protocolo de Kioto en la próxima Cumbre del Clima de Copenhague de 2009, pues como el mismo plantea en sus apariciones, es una cuestión de vida o muerte.
¡Sin periodistas! El incansable trotamundos autor del documental "Una verdad incómoda" limita sus charlas, aderezándolas con videos y diapositivas; cobra por su jornada, y toma rápidamente su jet privado presto hacia otra ciudad. Gore no concede entrevistas ni ruedas de prensa, e impone estrictas condiciones a los periodistas que llegan a cubrir sus conferencias. Parece ser que este extremo no va a ser diferente mañana. Fuentes cercanas a la organización me han confirmado cómo todas aquellas preguntas que vayan a ser formuladas por los periodistas deberán ser primero revisadas y aprobadas por su propio gabinete de prensa que le acompaña, e incluso las preguntas que le realicen los asistentes a su discurso deberán ser previamente presentadas por escrito antes del turno de preguntas, y él seleccionará aquellas a las cuales desee responder. En fin, que la costumbre manda; y es que los viejos hábitos adquiridos en sus años políticos han marcado también su actitud frente a su comportamiento mediático, distanciando de la realidad a una figura que a la vez nos parece tan cercana quizás por sus argumentos afables.

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